Resumen: A través de la fracasada misión de los sacerdotes occidentales que en el siglo XVII intentaron evangelizar el Japón, Endo propone una sutil reflexión sobre los valores fundamentales de la fe cristiana.
Opinión: Proveniente de Portugal al mítico Japón, Silencio acoge el desafío, la decepción y la caída del estandarte evangelizador cristiano. Y es que las frágiles y casi nulas relaciones entre la Iglesia Católica y el país del sol naciente desencadenó -desde el siglo XVI hasta el XIX- una de las más terribles y crueles persecuciones religiosas de todos los tiempos; una época donde los señores feudales decretaron la prohibición absoluta del cristianismo torturando a sangre fría a sus practicantes.
Allí, en medio del caos y la miseria, la prosa delicada de Shusaku Endo (1923) da vida a Sebastián Rodrigo, jesuita portugués poseedor de una luz reveladora y una suave esperanza en el mañana. En este viaje -que también es una ruta de autoconocimiento- el rostro de Cristo, confidente de todos sus sueños y anhelos, pierde color fundiéndose con una notable sensación de desgano y duda. En un comienzo, el fervor de su lucha y el orgullo hacia los fieles -conglomerados en pequeñas cofradías- lo mantuvieron en pie; pero lentamente vio en ellos una distorsión de la imagen divina: no concebían una idea de Dios trascendente e independiente de la vida humana, ellos simplemente idealizaban al hombre, lo amplificaban, y al resultado, lo llamaban Dios.
La crisis espiritual presente en este texto es desgarradora. Rodrigo era obligado a apostatar, sino campesinos y pescadores serían presa del martirio físico. Es así como nace el denominado mutismo de Dios, un instante que expresa con ternura la visión de Endo sobre Jesucristo, el ser que comprende la debilidad humana porque ha venido a sufrir y a ser pisoteado en el mundo de los hombres.
Personalmente, reconozco en Silencio la belleza de la utopía; pero también su lectura hace que valide con mayor fuerza mi camino hacia la libertad de pensamiento.




