Arrojo e impulso creativo son una constante en la obra del ilustrador y artista Jon Burgerman. Su compleja plástica lo define a si mismo como alguien adicto al dibujo, la pintura, la navegación por el ciberespacio y el arte de dormir.
“Mucha gente comparte la emoción y el placer de simplemente ser creativos y poder conocer a personas que resultan disfuncionales de una forma similar. Yo disfunciono todo el rato“, señala. Y es que conocido por su frenético y enigmático trabajo -que abarca desde el dibujo de caracteres a la animación de personajes- ha creado su propio estilo: una estética reconocible fácilmente debido a su lenguaje siempre cargado de simbolismos.
Jon Burgerman




