“Nadie puede tomarle al perro su morir […]. El morir debe asumirlo cada perro por sí mismo. La muerte, en la medida en que ella “es”, es por esencia cada vez la mía. Es decir, ella significa una peculiar posibilidad de ser, en la que está en juego simplemente el ser que es, en cada caso, propio del perro. En el morir se echa de ver que la muerte se constituye ontológicamente por medio del ser-cada-vez-mío y de la existencia” (Heidegger)
Hace unos días llegó a mi correo un e-mail con una importante petición que me pareció más que oportuna. Para quienes no lo sepan existe en alguna parte del orbe un personaje que dice ser artista. Su nombre: Guillermo Vargas Habacuc. En agosto el costarricense realizó “Exposición Nº 1″, una concurrida muestra en la galería Códice de Managua. El ingenioso petulante tuvo la ocurrencia de atar a un perro a la pared y lo dejó morir de hambre ante la inoperancia de los espectadores quienes no fueron capaces de denigrar a Habacuc y su sádica propuesta. Y es que luego de un largo calvario, el perrito en la imagen -que se llamaba Natividad- murió de inanición.
Durante la inauguración Natividad fue perseguido entre las casas de aluminio y cartón de un barrio de Managua por 5 niños que recibieron bonos de 10 córdobas por su colaboración. Según una entrevista que el diario La Nación de Nicaragua le hizo a Habacuc, el objetivo de su obra fue realizar un homenaje a Natividad Canda, un ciudadano nicaragüense que murió tras ser atacado por dos perros rottweiler en un taller de Cartago. Asimismo, pretendió mostrar la hipocresía de la gente que no le prestaba atención al animal en las calles, pero sí cuando él lo puso dentro de una galería. Para variar la muestra también incluyó la frase, escrita con alimento de perro, “Eres lo que lees”; así como de un audio con el Himno Sandinista al revés, fotos y un incensario, donde se quemaron 175 piedras de crack y una onza de marihuana.
Honestamente creo que hay dos puntos a debatir luego de contarles este caso, primero los límites de una burocrática “libertad creativa” y por último la escasa capacidad para discernir dentro del abstracto universo de lo artístico. Creo que lo más terrible del tema es que se aísla al animal hacia un nuevo hábitat prefabricado donde no tiene la posibilidad de optar por escapar… un espacio creado para generar un shock generalizado. Sabemos que en las calles viven cientos de perros vagos, y que probablemente su supervivencia sea mínima debido a las condiciones que deben enfrentar, por ello si Habacuc hace hincapié en que el perro moriría si o si, no es una respuesta lógica. Si estás dispuesto a matar a un animal en esas condiciones “culturales” para criticar al sistema imperante y a esta especie de disociación entre el “decir” y “hacer” de las personas en la cotidianidad, también puedes apoyar con igual ahínco las causas anónimas pro vida. Personalmente lo encuentro de una miseria imperdonable, y no queda más que hacerse cargo de los actos.
Respecto a su “arte”, Habacuc señaló “me reservo decir si es cierto o no que el perro murió. Lo importante para mí era la hipocresía de la gente: un animal así se convierte en foco de atención cuando lo pongo en un lugar blanco donde la gente va a ver arte pero no cuando está en la calle muerto de hambre. Igual pasó con Natividad Canda, la gente se sensibilizó con él hasta que se lo comieron los perros”. Incluso agregó: “Nadie llegó a liberar al perro ni le dio comida o llamó a la policía. Nadie hizo nada”. Al ser cuestionado acerca de si alimentó al animal o no, el “artista” se negó a responder. ¿Por qué no usó otro medio de expresión? “Recojo lo que miro… El perro está más vivo que nunca porque sigue dando qué hablar”, dijo. (El colmo…¿no lo creen?)
Art?
Está claro que cuando se quiere llamar la atención, el narcisismo patológico es rey indiscutido. Si bien la provocación es trascendental a la hora de crear, cuando queda lejos el respeto a la vida, independiente de quién es el que la porta, estamos pasando a otro nivel. Lo queramos o no hay una enfermedad social que no tiene fin y eso es simplemente crueldad: una injusticia gratuita para un animal que no tiene cómo defenderse ante la creciente estupidez de personas que dicen ser artistas.
Guillermo Habacuc Vargas, Bienarte
Actualmente se está organizando la Bienal Artística Centroamericana de Honduras 2008, donde el artista será invitado nuevamente a participar.
Estos son los correos de la Bienal a donde puedes dirigir tu petición de que no sea invitado.
bienalcostarica@gmail.com
info@madc.ac.cr
¡Firma contra la inclusión de Vargas en la Bienal Honduras 2008, pinchando aquí!





No se si seria interesante pero si justo, amarrar a GVH y dejarle morir de hambre y frio.
Guillermo Vargas Habacuc es un hijo de puta.
Ya deje mi firma en la petición y espero no saber mas de este tipo.
Saludos!!
F.