Nombres: Seijû gakuen, Convent of the Sacred Beast, School of the Holy Beast Director: Norifumi Suzuki
Guionistas: Masahiro Kakefuda y Norifumi Suzuki/ Actores: Yumi Takigawa, Emiko Yamauchi
La ecuación perfecta: Monjas + sadismo nipón + convento + sexo = School of the Holy Beast (Seijû gakuen). ¿Hay algo más freak que ver a japoneses católicos? Bueno, pues para los amantes del género, esta cinta prohibida en varios estados, es una obra maestra del sexploitation de los años 70. Si eres ferviente devoto te recomiendo que no la veas, menos si te pareció terrible El Código Da Vinci (una alpargata al lado de esta cinta).
Para ser 1974, la temática puede resultar ciertamente perturbadora y provocar a las almas tradicionalistas un sufrido paro cardiaco, pero creo que al fin y al cabo la historia que se desarrolla -en más de un caso- debe ser la pura y “santa verdad”.
Vamos a la sinopsis: Maya Takigawa ingresa al convento con la esperanza de conocer más sobre el trágico destino de su madre, una famosa monja -embarazada por gracia del espíritu santo- que vivió el cautiverio en el mismo lugar. Al pasar sus días y noches como esposa de dios, se entera de la doble vida oculta de las religiosas: sus deseos reprimidos, relaciones lésbicas, castigos monumentales en pos de la paz mundial, ¡e incluso descubre que su padre es nada menos que el santo reverendo del señor!
En fin, el caso es que la masturbación es credo obligado para estas monjitas libidinosas que guardan bajo sus rosarios fotografías porno para hacer sus rezos más eficaces y entretenidos, por lo que el director, Norifumi Suzuki, se esforzó en hacer del erotismo una herramienta narrativa llevada a su máxima plenitud. La cinta inyecta un aire de nostalgia en el televidente, todo ello gracias a su esencia Technicolor. Personalmente la recomiendo al 100% y la tengo entre mis favoritas. Aquí les dejo uno de los castigos ejemplares de estas hermanitas de la caridad divina. Slds. L




