La primera vez que escuché hablar de los “deros” fue a través de los relatos del escritor estadounidense de ciencia ficción Richard Sharpe Shaver, quien escribió sobre la vida de estas razas prehistóricas, tremendamente avanzadas, que habían construido ciudades cavernas al interior de la Tierra. Con el tiempo fueron mutando y raptando a las personas moradoras de las superficies, con el fin de saciar su hambre y atormentar las mentes humanas. Vi Marebito del director Takashi Shimizu, y recordé toda esta especie de metáfora que remite a más de alguna cultura occidental y su nefasto paso por la historia.
Perteneciente al género del terror psicológico, esta frenética apuesta, busca perturbar la mente del espectador, a través de un experimento filmico que explora las bajas pasiones humanoides.
Y es que el contexto perfecto para esta cinta es nada menos que el tren subterráneo de Tokio, donde el protagonista descubre el acceso a un bizarro mundo paralelo, en el que la aridez emocional es pan de cada día. Rupturista y lejos de las miradas cinéfilas tradicionales, Marebito (Seres Extraños), cuestiona la validez de lo visto, confundiéndonos con extrañas preguntas internas que -yo al menos- aún no logro responder.
SINOPSIS
Masuoka (Shinya Tsukamoto), cámara de televisión de profesión, ha grabado el suicidio particularmente violento de un hombre, cuya mirada llena de espanto le tiene subyugado. No parará hasta comprender el porqué de este terror. Cree encontrar algunas pistas en los subterráneos de Tokio: siguiendo las huellas de los “Deros” –un pueblo de leyenda que habría invadido el centro de la tierra para atormentar a los hombres– descubre a una joven, encadenada, en estado salvaje. La lleva a su casa y la observa: aún encerrada en su mutismo y postrada, muestra un comportamiento extrañamente animal. Su ex mujer, a la que no reconoce, está preocupada por el juego ambiguo que le une a la chica y apela por última vez a la razón. Pero Masuoka está en lo cierto: ha visto “Deros” en la ciudad, ha comprendido que la joven se alimenta de sangre humana y decide satisfacer las necesidades de su invitada.




